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¡Hey! ¿Ya hiciste tus maletas?
Una pregunta poco inusual, ¿no?

¿Alguna vez te has preguntado por qué dicen que viajar es una de las experiencias más gratificantes?

Visitar un nuevo destino no solo implica empacar tus cosas y subirse a un avión o bus… Implica salir de esa “burbuja” en la que vivimos a diario. Explorar un territorio completamente desconocido puede tener grandes efectos positivos, tanto en nuestra personalidad como nuestra perspectiva de vida. Sí… puede sonar exagerado, pero te explicaremos el porqué.

El primer beneficio, tal vez el más crucial de todos, es que aprendes a perder el miedo. Sé honesto, todos nos hemos imaginado en un país remoto y es inevitable pensar que seremos víctima de un robo o hasta un accidente. Es momento de que te preguntes a ti mismo, ¿voy a permitir que ese miedo me frene? La respuesta es “¡NO, de ninguna manera!”

Algo que debes saber es que, viajar te puede ayudar a expandir tus horizontes. Si estás en un entorno que no conoces, verás que tú mismo te impulsarás a querer aprender más, como por ejemplo, ubicarte con un mapa o intentar entender un idioma nuevo, son pequeños detalles que te permiten absorber nuevos conocimientos. Do you understand me?

Si hablamos del efecto que puede traerte a ti, como persona, es importante mencionarte que viajar te ayuda a trabajar en tus propias inseguridades. Verás que poco a poco, irás desarrollando un sentido de independencia, desde pedir indicaciones a extraños hasta probar platos exóticos… Hacer cosas que nunca antes te habías imaginado, puede traerte una gran sensación de gratificación y hacerte crecer como persona.

Pero… ¿Qué gano con invertir en un viaje? ¿Vale la pena hacer ese gasto? Antes de empezar a tener esos pensamientos, permítenos decirte cuál es el mayor beneficio de esto: Te podrás desconectar de la tan pesada rutina. Darte un respiro del entorno que conoces, es uno de los mejores regalos que puedas darte. Míralo de esta forma: Viajar no es un gasto, es un modo de engreírte.

Cierra los ojos e imagínate en una silla de sol, frente a una piscina, saboreando un cóctel. ¿No sientes una paz interior?

Ahora, te preguntamos nuevamente… ¿Ya hiciste tus maletas? 

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